martes, 5 de julio de 2011

NASA se despide de su "impresionante" transbordador

La nave espacial que construyeron tenía 2,5 millones de partes y era nueve veces más rápida que una bala al ascender hacia el cielo. Fue la primera nave espacial reutilizable, capaz de volver a aterrizar en la Tierra como un avión.

"Entonces era algo de última generación", dijo el historiador jefe de la NASA Bill Barry. "Fue considerado como un gran salto hacia delante", añadió. Otras naves espaciales tripuladas no volaban de regreso a casa.

Eran misiles balísticos que caían al mar o utilizaban propulsores y paracaídas para controlar su caída en la Tierra. El programa de transbordadores terminará el mes que viene después de tres décadas y 135 viajes, cuando el Atlantis regrese de una misión que tiene previsto despegar el 8 de julio del Centro Espacial Kennedy en Florida.

La NASA está entregando sus transbordadores a museos porque son demasiado viejos y caros para mantenerlos en vuelo, y la agencia espacial tiene previsto diseñar y construir algo nuevo de más alcance.

Para entender que los transbordadores son reliquias se pueden considerar varios detalles: Cuando el primero, el Columbia, hizo su vuelo inaugural en abril de 1981, se vendía música en cassettes, no había empresas punto com y Estados Unidos no tenía servicio comercial de telefonía móvil. IBM presentó su primera computadora personal cuatro meses después, un equipo de escritorio que pesaba 9,5 kilos sin contar el disco duro ni el teclado, y que venía con un sistema operativo de 16bits llamado MSDOS 1.0.

El propio diseño del transbordador es un producto de la década de 1970. El presidente Richard Nixon aprobó el programa de transbordadores en 1972, apenas 15 años después de que la Unión Soviética lanzara el primer satélite artificial, el Sputnik, que marcó el amanecer de la era espacial

HORA DE DEJARLO IR Los transbordadores han sido "bastante impresionantes", dijo Barry. "Voy a estar muy triste cuando termine el último vuelo del transbordador", dijo. "Me encanta el programa y siento verlo marchar, pero creo que es hora de dejarlo ir", agregó. Se han construido cinco transbordadores, terminando con el Endeavour en 1992.

El diseño cambió un poco en cada nuevo modelo y se hicieron mejoras a lo largo de los años. Los tanques externos de combustible se hicieron más ligeros y fuertes. Los principales motores pasaron por varias reformas para hacerlos más seguros. Después de que explotara el Challenger en 1986, matando a siete astronautas, se añadió un sistema de escape para la tripulación.

Los servicios y sistemas de reciclaje de aire se mejoraron para que la tripulación pudiera estar más tiempo en el espacio que los siete días originales. Pero la estructura básica se mantuvo igual, señaló Barry. "De las 2,5 millones de partes, muchas no se han sustituido pero no cambiado de forma sustancial.

Sospecho que no es tan diferente de lo que era", comentó. El transbordador nunca cumplió el sueño de Nixon de transporte espacial fiable y de bajo coste que volase casi cada semana. Se suponía que llevaría a gente común al espacio con tanta comodidad que no tendrían que atravesar años de estricto entrenamiento, ya no necesitarían ser 'tipos duros' como los astronautas originales de la NASA.

La NASA pudo transportar políticos, un príncipe saudí y otros civiles en los vuelos de transbordadores, hasta que la explosión del Challenger mató a Christa McAuliffe, que iba a ser la primera maestra en el espacio.

Los transbordadores nunca fueron tan fiables como esperaban sus creadores. La NASA perdió siete astronautas más cuando el Columbia se desintegró al regresar a la atmósfera terrestre en 2003.

Los cuatro o cinco vuelos anuales que hacían de media no eran tampoco tan baratos como se había soñado. El diseño original se cambió para mantener los costos de construcción dentro del presupuesto, pero eso elevó los costos operativos, señaló Barry. Sin embargo, las naves sí superaron las expectativas en otros campos. No sólo permitieron a los astronautas lanzar satélites, sino sujetarlos y repararlos y volver a ponerlos en activo.

Especialmente, señaló, ayudaron a la NASA a rejuvenecer de forma regular el telescopio espacial Hubble, que durante 21 años ha tomado imágenes que están transformando la comprensión que tienen los astrónomos del universo.