jueves, 6 de mayo de 2010

La formación de una estrella «imposible»

Es una de los grandes descubrimientos del Herschel, el observatorio espacial de la ESA (Agencia Espacial Europea); el mayor telescopio astronómico lanzado al espacio y que lleva en funcionamiento desde hace un año. Una estrella embrionaria con una masa unas ocho o diez veces superior a la del Sol y cuya formación desafía a la comunidad científica que las ha considerado «imposibles».
Una estrella que sólo puede seguir creciendo y que podría convertirse en una de las más grandes y más brillantes de nuestra Galaxia en los próximos cientos de miles de años. «Según las teorías actuales, no es posible la formación de estrellas con una masa superior a ocho veces la de nuestro Sol», comenta Annie Zavagno, del Laboratorio de Astrofísica de Marsella. Esto es debido a que la intensa luz emitida por las estrellas de este tamaño debería dispersar las nubes que las rodean antes de ser capaces de acumular más masa. Pero por algún motivo todavía desconocido, estas estrellas existen. Actualmente se conocen varios ejemplos de estas estrellas imposibles, algunas con una masa de hasta 150 veces la de nuestro Sol, pero ahora que Herschel ha descubierto una de ellas en plena formación, los astrónomos tienen la oportunidad de analizar dónde fallan sus teorías.
Las imágenes de Herschel revelan la frenética formación de estrellas en lejanas galaxias y las impresionantes nubes de polvo y gas que se extienden a lo largo de la Vía Láctea, en el interior de las que nacen las nuevas estrellas de nuestra Galaxia. Una de las imágenes ha capturado esta estrella ‘imposible’ en plena formación rodeada por una nube de gas y polvo de unas 2000 masas solares de la que podrá seguir alimentándose durante los próximos miles de años. El poder observar una de ellas durante su proceso de formación representa una oportunidad única para intentar resolver una de las grandes paradojas de la astronomía.
Herschel es el mayor telescopio astronómico jamás lanzado al Espacio. El diámetro de su espejo principal es cuatro veces mayor que el de cualquier otro telescopio espacial en la banda del infrarrojo y 1.5 veces mayor que el del Hubble. Cuando se empieza a formar una nueva estrella, el polvo y el gas que la rodean se calientan a unas decenas de grados sobre el cero absoluto, emitiendo radiación en la banda del infrarrojo lejano. La atmósfera de la Tierra bloquea completamente la mayor parte de esta radiación, lo que hace imprescindible el uso de telescopios situados fuera de nuestro Planeta.
Gracias a su resolución y a su sensibilidad sin precedentes, Herschel está realizando un censo de las regiones de formación de estrellas de nuestra Galaxia. «Antes de Herschel, no estaba claro cómo el gas y el polvo de la Vía Láctea podían agregarse hasta alcanzar la densidad necesaria para dar lugar a una nueva estrella, manteniendo una temperatura lo suficientemente baja como para no dispersar la nube de formación», comenta Sergio Molinari, del Instituto de Física del Espacio Interplanetario de Roma.
Una de las imágenes publicadas hoy muestra precisamente este fenómeno en varias nubes de formación de estrellas de la Vía Láctea. Los embriones de estrellas se forman primero en el interior de brillantes filamentos de polvo y gas, que se extienden a lo largo de toda la Galaxia. Estos filamentos evolucionan hasta formar auténticas cadenas de nubes de formación de estrellas, que pueden alcanzar varias decenas de años-luz de longitud, envolviendo a nuestra Galaxia en una especie de ‘red’ de estrellas en formación.
Herschel también ha observado el espacio profundo, más allá de los límites de nuestra Galaxia, y ha sido capaz de captar la radiación infrarroja emitida por miles de galaxias en una región del Universo que se extiende a lo largo de varios miles de millones de años-luz. Cada galaxia aparece tan sólo como un pequeño punto, pero al medir su brillo los astrónomos son capaces de determinar la tasa de formación de estrellas en su interior. A grandes rasgos, cuanto más brille la galaxia en infrarrojo, más estrellas se están formando en su interior. En este aspecto, Herschel vuelve a desafiar a las teorías actuales al demostrar que las galaxias han evolucionado de una forma mucho más rápida de lo que se creía inicialmente. Los astrónomos pensaban que las galaxias habían estado formando estrellas a un ritmo prácticamente constante durante los últimos tres mil millones de años. Herschel ha demostrado que estaban equivocados.
En el pasado, había muchas más galaxias con «brotes estelares», en las que se formaban estrellas a una tasa 10-15 veces superior a la que se puede observar hoy en día en la Vía Láctea. Sin embargo, todavía no se comprende por qué ha cesado esta frenética actividad.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Insólito pero cierto

No lo podemos negar, el ser humano ha tenido un gran desarrollo científico y tecnológico en esta última década. El salto en el conocimiento ha sido en gran medida ayudado por la necesidad imperante de conocer y tener más dominio del mundo que nos rodea. Incluso gracias a esto el ser humano ya no es un ser que se limita caminar por la superficie de nuestro planeta, sino que ya navegamos en el espacio.
Hace algunas décadas, los viajes espaciales eran algo muy limitado a ciertos países “desarrollados”; hoy en día son muchas las naciones que cuentan con modernas instalaciones de investigación espacial, y algunas son mucho más progresistas en cuanto a tecnología espacial que esos países que iniciaron la carrera en el espacio. Incluso en México, ya está por iniciar funciones la Agencia Espacial Mexicana (AEXA) que promete ser uno de los proyectos más inovadores y propositivos de la última década.
Desde que existe el ser humano en nuestro planeta, no hemos dejado de mirar al cielo, al principio para conocer sus condiciones meteorológicas, mirar a las estrellas y hasta para buscar consuelo divino.
Hoy los humanos ven más allá del cielo, ahora miran en la inmensa profundidad del universo, ya no solo para admirar la belleza de los astros, sino para estudiarlos e investigarlos, y más recientemente para buscar vida en ellos.
La posibilidad de que exista vida extraterrestre es algo que desde hace décadas ha intrigado a la ciencia, quien no descarta esta posibilidad, y que incluso, cada día la apoya más.
La posibilidad de que nosotros podamos viajar a otros planetas y establecernos ahí como civilización pareciera tema de película de ciencia ficción, pero cada día esa ficción se hace una posibilidad mucho más real gracias al avance de la ciencia. Igualmente, la posibilidad de que nos encontremos algo, o al alguien, allá en el espacio ya no suena tan imposible como se pensaba antes. La naturaleza nos ha dado muestras de que la vida se puede desarrollar en formas mucho muy distintas a las que conocemos normalmente.
La astrobiología cada día nos da más posibilidades de que encontremos algo por ahí en el espacio, que nos de la respuesta positiva a la antigua pregunta de que no estamos solos en el universo.
Pero mientras tanto no hay que apresurarnos con falsas especulaciones basadas en avistamientos de ovnis en varias partes del mundo, que por más impresionantes que sean, no dan ningún indicio claro de que sean de origen extraterrestre, aunque a algunos se les hace fácil tomar esta posibilidad como la más factible, pero desgraciadamente algunos optan por esta posibilidad por simples cuestiones emotivas, no precisamente por su sustentabilidad.
Pero lo más lamentables es cuando toman esta posibilidad con tal de llamar la atención de las personas y así generar espectación en ellas, aunque al mismo tiempo se les esté llevando a caer en un engaño.
Los recientes descubrimientos de agua en el espacio y nuevos exoplanetas dan más posibilidades para que la existencia de vida extraterrestre sea una realidad, pero aún no se ha dado con nada concreto.
Lo más que se ha obtenido son fósiles de microbios en rocas del planeta Marte, pero estos dan muchas esperanzas a los científicos que día a día escudriñan el espacio en busca de algún tipo de seres vivos, aunque no es seguro que lo primero que se encuentre sea seres inteligentes, eso sería más que excelente.
De encontrarse alguna forma de vida, los científicos han calculado que lo más probable es que sería algún tipo de miroorganismo; pero si se diera el contacto con alguna civilización extraterrestre, ese contacto no sería como se menciona en las películas de ciencia ficción, en donde la nave se posa sobre una ciudad. Lo más probable, según los estudiosos, es que el encuentro se de en el espacio, ya sea que nos topemos con alguna antigua y perdida sonda espacial de “ellos”, como las muchas nuestras que vagan por el espacio, o ya en un caso muy especial, un encuentro de naves viajeras.
Pero según los científicos falta todavía muchos años para que eso se de, según algunos 25 o 30 asños, pero para otros, gracias al gran avance tecnológico que hemos tenido, posiblemente en unos 10 años podamos encontrar los primeros signos de vida en el universo.
Las posibilidades no son pocas, no hay que perder la esperanza de viajar y encontrar esa respuesta, pues así como el ser humano cruzó el océano y crear nuevas civilizaciones, así también podrá surcar el basto universo para seguir su conquista por hacer del universo su hogar.

miércoles, 27 de enero de 2010

Marte se acerca a la Tierra

Su intenso color rojo delatara su presencia en el cielo. El planeta lucirá de manera muy notoria en la bóveda celeste por lo menos durante un mes a partir de este miércoles.

Este miércoles 27 de enero, el planeta Marte y la Tierra sostendrán un encuentro cercano, cuando el primero se acerque a la Tierra a 99 millones de kilómetros de distancia, lo que ya lo ha vuelto uno de los astros más brillantes en el cielo tras la puesta del Sol, dio a conocer la Sociedad Astronómica Urania del estado de Morelos.
El planeta es fácilmente identificable entre las estrellas por su intenso color rojizo, que llevaron a los griegos a identificarlo con la sangre y con el dios de la guerra. Los astrónomos llaman a este fenómeno oposición, que tiene que ver con las posiciones relativas de la Tierra y Marte.
Las oposiciones de Marte se producen cada 2 años y dependiendo de la distancia de este planeta con respecto al Sol, estas pueden ser muy vistosas, como ocurrió en el 2003, cuando Marte se vio en el cielo tan brillante como no se había visto en 60 mil años.
En esta ocasión, de acuerdo a la agrupación astronómica, la oposición del planeta rojo lo volverá uno de los objetos más llamativos del cielo nocturno y un blanco ideal para aquellos que posean un telescopio de mediana potencia, permitiendo observar mediante este instrumento óptico los casquetes polares de Marte y otras zonas oscuras de su rojiza superficie.
Marte es sin duda, señala la agrupación astronómica, el planeta mas celebre, entre los que forman el sistema solar, pues a lo largo de la historia de la astronomía ha sido un lugar en el que escritores de ciencia ficción y hasta astrónomos han imaginado la existencia de marcianos, en su mayoría malévolos, siempre listos para conquistar a nuestro planeta.
En realidad, señala la sociedad astronómica, hasta el momento los astrónomos no han hallado el menor indicio de vida en Marte, lo que no descarta que esta pudiera existir, bajo su superficie, ahora que se sabe que en el planeta existen grandes cantidades de agua congelada en su subsuelo.
Marte es el planeta más explorado de nuestro sistema solar, en donde una flotilla de naves y robots trabajan en estos momentos para adquirir la mayor cantidad de información sobre este mundo.
Para localizar a Marte en el cielo, aun desde las grandes urbes, la sociedad astronómica recomendó mirar hacia el lado contrario al Sol, una vez que este se ha ocultado y esperar a que el planeta se eleve un poco hacia el este.
Su intenso color rojo delatara su presencia en el cielo. El planeta lucirá de manera muy notoria en la bóveda celeste por lo menos durante un mes más.
La próxima oposición de Marte se producirá en el 2012 y no será tan favorable como la de este año, siendo hasta el 2018 cuando Marte y la Tierra vuelvan a encontrarse aun más cerca que en esta ocasión.

martes, 19 de enero de 2010

La NASA busca dos 'milagros' en la superficie de Marte

La NASA ha emprendido nuevos esfuerzos por lograr un milagro doble en Marte y recuperar dos de sus más valiosos instrumentos científicos en la superficie del planeta rojo. El más inmediato busca determinar si el vehículo estacionario Phoenix Mars Lander ha sobrevivido al crudo invierno marciano. El otro, busca sacar del sitio donde quedó inmovilizado el robot explorador Spirit.

Y las probabilidades de éxito en ambos casos son virtualmente nulas, según han reconocido las autoridades de la NASA. Esta semana el orbitador Mars Odyssey de la NASA dirigirá sus instrumentos sobre la superficie de Marte con la esperanza de detectar alguna señal de que Phoenix ha superado las temperaturas extremadamente bajas del invierno marciano.
"No esperamos que haya sobrevivido y tampoco creemos que vayamos a oír su transmisión. Sin embargo, si todavía transmite, Odyssey lo va a oír", dijo Chad Edwards, ingeniero de telecomunicaciones del Programa Exploración de Marte en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Phoenix, que funciona con la energía que le proporcionan sus paneles solares, operó durante cinco meses (dos más de lo previsto) durante el verano del hemisferio norte marciano.
Sin embargo, sus transmisiones cesaron en noviembre de 2008 debido a que sus componentes no se fabricaron para sobrevivir al invierno marciano, indicó la NASA en un comunicado. Añadió que en el caso improbable de que haya sobrevivido, se espera que siga las instrucciones programadas en su computadora. Si los sistemas operan y sus paneles solares generan energía suficiente podría establecer una comunicación. En cada intento, Phoenix usaría de manera alternada sus dos radios y sus dos antenas.
Odyssey pasará sobre el sitio donde se posó Phoenix unas 10 veces al día durante tres días consecutivos este mes. También se realizarán esfuerzos similares en febrero y marzo, dijo la NASA. "Odyssey efectuará un número suficiente de intentos de modo que si no detectamos una transmisión podremos decir con un alto grado de seguridad que Phoenix ha muerto", indicó Edwards.
El hallazgo del agua helada
Lanzado en agosto de 2007, Phoenix inició su misión en Marte en mayo de 2008 y el día 25 de ese mes su brazo robótico confirmó la existencia de agua en forma de hielo bajo su superficie. También detectó nieve y escarcha sobre el suelo, así como la interacción de agua en forma de hielo con la superficie. Además, estableció que ese suelo era alcalino con sales y minerales cuya formación requirió la presencia de agua.
El otro esfuerzo de la NASA está dirigido a recuperar el movimiento del explorador Spirit atascado debido a la pérdida de dos de sus seis ruedas independientes. A mediados de este mes los ingenieros transmitieron órdenes para conseguir una lenta rotación de una de las ruedas y los resultados fueron insignificantes, según dijo JPL, que controla sus operaciones. Habrá otros intentos, pero la lista de maniobras para recuperar su movimiento es cada vez más corta debido a la proximidad del invierno en el hemisferio sur de Marte cuando se acortan los días y se reduce la luz solar.
Spirit llegó a Marte junto a su gemelo Opportunity en enero de 2004 y debía dejar de funcionar tres meses después cuando los paneles solares que le proporcionan energía quedasen cubiertos por el polvo marciano, según preveían los ingenieros de JPL.
Sin embargo, Spirit y Opportunity superaron con creces su plazo de vida y cinco años después seguían transmitiendo fotografías y datos sobre la estructura geológica y la atmósfera del planeta. Pero en esta ocasión, los inconvenientes parecen ser insuperables, según han admitido los ingenieros de JPL. "Existe la posibilidad muy real de que no pueda salir" del lugar donde se encuentra, admitió el mes pasado John Callas, director del proyecto para Spirit y Opportunity.
El vehículo quedó atrapado en un sitio llamado Troy en el cráter Gusev. Además, una tormenta de polvo ha cubierto los paneles y ha reducido la energía al punto de que sus sistemas están trabajando en un nivel mínimo, dijo JPL. Desde 2004, cuando llegaron a extremos opuestos del planeta, los dos vehículos han recorrido 21 kilómetros del agreste terreno marciano superando las temperaturas extremas del planeta que van desde los 20 grados centígrados a los 100 bajo cero.